Casa Pardina, restaurante ubicado en una antigua casa reformada de Alquezar, es un proyecto que nace de dos hermanas de Alquezar que durante años tuvieron un restaurante en la plaza y echaban de menos algo más sofisticado en el pueblo. Ni cortas ni perezosas reformaron con arquitecto y decorador en mano la vieja casa familiar y han creado un sitio insólito: un local precioso, muy bien presentado en un pueblo que tiene 150 habitantes censados aunque en verano puede superar los 5.000. aún así, sorprende un sitio tan bonito y bien puesto.

La carta se presenta en dos modalidades: el menú degustación caro (30 euros) y barato (24 euros) con vino de Somontano e impuestos incluidos. Las raciones son generosas y las propuestas son contundentes: caza, cocina tradicional y casera con guiños a la casquería de toda la vida. Muerto me dejó un plato, la chaflaina de Alquezar, que es un rollo de tripa rellena de todo tipo de casquería. Para cenar quizá sea excesivo pero no se puede negar que hay un intento de que salgas lleno y a buen precio. Eché de menos algún plato algo más ligero.

Para después de cenar hay un patio con unas preciosas vistas del pueblo donde es una delicia tomar una copa.